La historia de este país de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María... esa España inferior que ora y bosteza, vieja y tahur, zaragatera y triste como diría el gran Antonio Machado, encuentra efemérides curiosas como la festividad de hoy día 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María. Para comprender el origen de esta festividad hay que remontarse a finales del siglo XVI a los territorios de Flandes en el Reinado de nuestro señor Felipe II. Veamos cómo fue.
El Milagro de Empel o la Batalla de Empel ocurrió los días 7 y 8 de diciembre de 1585 durante la Guerra de los Ochenta Años, en la que un Tercio del ejército español, comandado por el maestre de campo Francisco Arias de Bobadilla, se enfrentó y derrotó en condiciones muy adversas a una flota de diez navíos de los rebeldes de los Estados Generales de los Países Bajos, bajo mando del almirante Hohenlohe-Neuenstein. En España se considera que la victoria fue gracias la intercesión de la Inmaculada Concepción y por ello la Concepción fue proclamada patrona de los Tercios españoles, actual Infantería Española y es fiesta nacional en España el día 8 de diciembre.

