Roy Batty

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martes, 9 de julio de 2019

El auge del deporte femenino

Estamos viviendo una época gloriosa en el deporte femenino de este país. El pasado domingo la selección femenina de baloncesto se proclamó por segunda vez consecutiva Campeona de Europa. A ello se suma, en este último mes, la honrosa participación de la selección de fútbol en el Mundial disputado en Francia. Si a ello le sumamos el balonmano con las guerreras, tenemos un tridente ofensivo deportivo de primera magnitud. Conviene reconocer, honrar y homenajear estos triunfos porque hasta hace bien poco no era muy habitual ver a chicas ganando en deportes de equipo. Nos estamos malacostumbrando y eso no es bueno porque no nos damos cuenta que esto no era lo habitual hasta hace bien poco. El triunfo era la excepción. Ahora parece que es la norma.


A los éxitos colectivos habría que añadir los individuales en mujeres como Carolina Marín en bádminton, Garbiñe Muguruza en tenis, Mireia Belmonte en natación o Lidia Valentín en halterofilia describen una realidad incontestable del deporte femenino español. 

Tal vez no nos damos cuenta de lo que ello supone, como si nos acostumbráramos a estos éxitos como si fueran permanentes y no lo son. Son fruto de muchos años de trabajo detrás o en pos de un logro, de una medalla en sus inicios y de una final ahora. La Liga Iberdrola de fútbol femenino ha pegado un empujón impresionante este año fruto del apoyo a los clubes por parte de directivos y organizadores hasta el punto de llenar estadios de fútbol que antes solo llenaban los clubes masculinos.

El éxito de las Marta Xargay, Laia Palau, Silvia Domínguez o Astou Ndour en el baloncesto son como decía Laia, el éxito de una ambición pura de un equipo, de una forma de hacer las cosas bien. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio y en el caso del baloncesto se ha encontrado una generación extraordinaria de jugadoras con un nivel excelente que hay que aprovechar.

Todo estos éxitos deportivos a los que estamos aconteciendo y disfrutando han de tener su punto culminante en los JJ.OO. de Tokio del año que viene. Allí es donde debe verse reflejado la extraordinaria capacidad y el excelente trabajo desarrollado.

Queda mucho camino por recorrer en materia de convenios colectivos, reconocimiento de derechos y reconocimiento de la mujer como deportista profesional. Pero el futuro promete ser positivo en ese sentido y realista en el camino de la plena igualdad entre ambos sexos.

Desde la histórica y pionera atleta Carmen Valero, que fue campeona del mundo de cross, han pasado más de cuarenta años. La turolense fue la que puso la primera semilla del éxito del deporte femenino en este país cuando ninguna mujer competía de forma profesional en ninguna especialidad deportiva. Afortunadamente, la mujer ha ido avanzando en todos los aspectos de la vida y en el deporte ha experimentado una progresión espectacular. Hay que apoyar decididamente el deporte femenino en este país.

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